Saber más de naranjas bio


Las naranjas y mandarinas son originarias del Extremo Oriente. Fueron conocidas en el Mediterráneo desde época romana, pero su cultivo en España no se generalizó hasta la dominación islámica de época medieval. En la segunda mitad del siglo XX, la exportación de cítricos representó el 1% del producto interior bruto de España.  En nuestra explotación cultivamos dos tipos de naranjas típicamente españolas y una variedad de mandarina. Su valor nutritivo, especialmente en anti-oxidantes y vitamina “C” es extraordinario.


Naranja navelate: La mayor parte de nuestra explotación está cubierta de árboles de la variedad “Navelate”. Esta planta surgió por mutación espontánea de plantones de naranjos “Washington Navel” y fue detectada por primera vez en Vinaroz (Castellón de la Plana) en el año 1948. Recibió el nombre inglés “navel late” = “ombligo tardío”, por ser un producto destinado  a la exportación.

Es la variedad más tardía entre las naranjas de mesa. Llega al mercado desde enero y se puede recolectar hasta el mes de junio. Los frutos pueden permanecer varios meses en el árbol en perfectas condiciones comerciales. Es famosa por su pulpa fina, con textura sedosa y jugosa, sin contar con su delicado sabor dulce con un suave tono agrio, que resulta exquisito.

Tales peculiaridades gustativas están quizás relacionadas con el mayor índice de insolación del campo malagueño a lo largo del año, además de por los cuidados esmerados que reciben los árboles. Es una naranja de mesa, aunque en calibre mediano y pequeño resulta muy apropiada para zumo. Antaño se procedía a su exportación internacional desde Valencia.

Los frutos son ovalados y el color de la cáscara es naranja intenso. Resulta fácil de pelar a mano, con cuchillo o, de forma más protocolaria en la mesa, con cuchillo y tenedor. Su piel es delicada y fina, por ello en la producción ecológica no es raro que tengan pequeñas marcas e imperfecciones (debidas a roces con las ramas, acciones inócuas de insectos porque en esta propiedad no se usan pesticidas contra las plagas, etc…). Esas contingencias son garantía de la calidad natural de la pulpa, que se mantiene inalterable. La cáscara también es aprovechable en diversas recetas tanto para aromatizar bebidas y cocktails.




Naranja Valencia late: Entre las naranjas españolas es la variedad que presenta un periodo de madurez más tardío. Es de origen incierto aunque muy probablemente de remoto origen portugués, pues se detectó por primera vez en las Islas Azores. Su nombre “Valencia late” procede de haber sido adaptado su cultivo en Valencia y por haber sido destinada preferentemente a la exportación durante la segunda midad del siglo XX.

Las frutas de este árbol son redondeadas, su corteza consistente y anaranjada que en ocasiones puede ser algo rugosa, por ello cuando madura resulta fácil mondarla con la mano. Es una naranja esencialmente para zumo estival, su pulpa es algo fibrosa y suele tener semillas, no obstante el zumo es abundante, de color atractivo y con sensación agridulce acentuada en la boca.

En nuestra explotación contamos con una hectárea y media dedicada a este cultivo. Se consume entre finales de junio y el mes de septiembre, pues se conserva muy bien a bajas temperaturas en cámara frigorífica,  lo cual es la única forma que permite su consumo estival.

El principal problema que aqueja estos cítricos es la plaga denominada “mosca de la fruta” o “Cereatitis capitata”, especie de origen tropical actualmente endémica del mediterráneo español. Aunque es una especie inócua para el consumo humano, su picadura en la corteza madura y pudre los frutos provocándo graves pérdidas en las cosechas.

Naturalmente es imposible erradicar completamente estos insectos con métodos ecológicos y los pesticidas agrícolas, además de estar prohibidos en la producción bío, perjudican a las abejas que se encargan de la polinización.  Todo lo cual exige, controles,  labores y medios más costosos, para garantizar la calidad final del producto ecológico. Para contrarrestar esta terrible plaga colocamos cebos compuestos con atrayentes naturales.


Mandarina clemenvilla


En términos técnicos, la “mandarina clemenvilla” no es estrictamente una mandarina, sino el cruce de dos variedades de cítricos : La “mandarina clementina” y el “tangelo”, éste último cítrico originado en el Sudeste asiático hace tresmil quientos años, que se caracteriza por su copioso zumo.

Por ello la “mandarina clemenvilla”, que hibrida las características de sus predecesores, es apropiada para consumirse como fruta de mesa y también puede exprimirse para jugo obteniéndose abundante zumo. La “mandarina clemenvilla” fue creada y comenzó a cultivarse en explotaciones agrícolas de La Florida (USA). En nuestra explotación poseemos aproximadamente media hectárea dedicada a esta fruta. Su periodo de maduración y de consumo óptimo coincide con los meses de diciembre y enero.

El fruto es de tamaño medio a grande para ser una mandarina, y el color que presenta la piel es de un tono naranja-rojizo muy atractivo. Desde la colecta la corteza al cabo de 15 ó 20 días de haber sido recogido del árbol puede adquirir un aspecto moteado, sin embargo la pulpa, en el interior, en ningún caso pierde sus propiedades y calidad gustativa. Por eso el color brillante anaranjado de la corteza es garantía de un producto recién colectado.




No es tan fácil de pelar como su antecesora la “mandarina clementina”, debido a la firmeza y consistencia de la “clemenvilla” que está revestida con una corteza muy fina y fuertemente adherida. Pero una vez que comienza a mondarse, se pela fácilmente, sin que las manos resulten impregnadas de aceite esencial. Los gajos quedan limpios ya que casi todo el albeldo permanece adherido a la piel. La pulpa es muy jugosa y tierna, con un agradable sabor dulce que recuerda básicamente el gusto de su “madre” la “mandarina clementina”, pero puede disfrutarse aún mejor por su mayor tamaño y jugosidad.

Nuestra producción “bío” naturalmente potencia las buenas propiedades nutritivas y organolépticas atribuídas a las mandarinas, naranjas y cítricos en general. Al respecto rogamos consulten el apartado “Beneficios” en la página de inicio. No obstante, gracias esencialmente a sus altas dosis de vitamina “C”, las “mandarinas clemenvillas” constituyen un excelente medio para prevenir los “enfriamientos”, infecciones virales y gripes derivadas que proliferan durante ese periodo. Estos problemas de salud pueden contrarrestarse con el consumo moderado de esta fruta de temporada durante los primeros meses invernales.